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Diez consejos para disfrutar al máximo de un masaje

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A continuación, os presentamos 10 consejos para disfrutar y sacar el máximo provecho de un masaje. Y si eres masajista, puedes recomendárselo a tus clientes.

1. Ser lo más receptivo al masaje como sea posible.

2. No comer justo antes de una sesión de masaje.

Dejar que el cuerpo digiera la comida primero.

3. Ser puntual.

Si llegas de forma apresurada, te llevará más tiempo poder relajarte.

4. Quítate sólo la cantidad de ropa con la que te sientas cómodo.
Si no deseas quitarte mucha ropa, usa ropa que pueda ser cómoda durante el masaje y permitirá que el masajista pueda tocar y mover las áreas de tu cuerpo que quieres que solamente trabaje.

Además, para mantener tu privacidad, el masajista saldrá de la sala o cabina mientras te desvistes. Se te proporcionará una toalla para cubrirte durante el masaje y el terapeuta manual descubrirá sólo la parte de tu cuerpo que recibirá el masaje, lo que garantiza que tu posible pudor será respetado en todo momento. Una vez finalizado el masaje, se te proporcionará privacidad también mientras te vistes.

5. Comunícate con tu quiromasajista.

La confianza es vital para sacar el mejor provecho de la sesión del masaje:

  • Antes de la sesión, da información precisa sobre tu estado de salud y deja que el masajista conozca tus expectativas y los motivos por los que has acudido a darte el masaje.
  • Si tienes alergia a los aceites, lociones o polvos, ya que es habitual que cualquier terapeuta manual los utilice para para reducir la fricción en la piel. Si informas de este hecho, el masajista puede utilizar otra alternativa.
  • En algunas sesiones, el masajista puede reproducir música durante la sesión. Hay personas que disfrutan mucho con una música relajante, pero a otros les distrae y no se relajan tanto. Si a ti te ocurre esto, informa a tu masajista o indícale sin ningún reparo si por favor puede apagar la música.
  • A algunas personas les gusta hablar durante un masaje, mientras que otras permanecen en silencio. Dile a tu masajista cuál es tu preferencia.
  • Durante la sesión de masaje, indica si sientes cualquier molestia, tanto si es por el propio masaje o por cualquier otro relacionado con el ambiente, como por ejemplo, la temperatura, el volumen de la música, la iluminación, etc.
  • Comenta con el masajista e indica tus sugerencias sobre la cantidad de presión de los dedos, velocidad de movimiento de la mano, etc. Si algo no te resulta confortable, estás en tu total derecho de pedir que cambie estos efectos técnicos de aplicación del masaje. Tu masajista es un profesional que domina diferentes técnicas y puede adaptarse perfectamente a aquellos movimientos que sean más adecuados para ti.
  • No tengas miedo de hablar sobre cualquier temor o preocupación. Es importante que estés lo más cómodo posible durante tu masaje. El terapeuta manual también es un profesional especialmente formado y dedicado a hacer su mejor esfuerzo para que te sientas a gusto.

6. Recuerda respirar normalmente.

La respiración facilita la relajación. La gente a menudo detiene o reduce su respiración cuando se siente nerviosa o se masaje un área más sensible.

7. Relaja tus músculos y tu mente.

El endurecimiento de tus músculos durante el masaje es contraproducente. Informa a tu masajista si esto te está sucediendo. Él o ella puede modificar la técnica de masaje que está utilizando y también puede ayudar a relajar la zona afectada. Si tus pensamientos están interfiriendo durante el masaje, una manera de estar más centrado en el cuerpo y relajar tu mente es seguir mentalmente las manos del masajista y centrarte en cómo se sienten al tacto.

8. Bebe agua después del masaje.

9. No te levantes demasiado rápido y disfruta de un momento de silencio y relajación después del masaje.

Si te encuentras mareado después del masaje, no te bajes de la camilla demasiado rápido. Tómate un poco de tiempo para reincorporarte y asimilar los resultados de la sesión.

10. Reserva varias sesiones de masaje.

El masaje tiene sus mayores beneficios a lo largo del tiempo. Los efectos del masaje son acumulativos, por lo que cuanto más a menudo te dan un masaje, mejor te sentirás y tu cuerpo responderá más rápidamente. De una sesión a otra, la relajación se profundiza a medida que los patrones crónicos de estrés en el cuerpo se combaten y se liberan. Si recibes masajes por una tensión muscular crónica, por lo general se necesita más de una sesión.